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Malas noticias para todos aquellos que vuelen a las ciudades pequeñas de Finlandia: se está planteando su cierre por no ser competitivas. Algunos aeropuertos como el de Lapperanta, el centro neurálgico de Karelia del Sur (Joensuu es la capital de Karelia del Norte) se verán obligados a cerrar, y es que Finnair actualmente vuela a más destinos en Asia que en Finlandia.
El tráfico planificado y regular es la única razón de Finavia (la Administración de Aviación Civil de Finlandia, la cual se encarga de las tareas de mantenimiento de 25 aeropuertos finlandeses) para mantener los servicios de los aeropuertos. Sólo por siete de sus aeropuertos pasana al año más de 300,000 pasajeros (Helsinki-Vantaa, Oulu, Tampere, Turku, Kuopio, Rovaniemi, y Vaasa), y son los que hacen algo de dinero. Los otros 18 que maneja Finavia pierden alrededor de 10 millones de Euros al año. Sin estos serivios diarios programados, los aeropuertos cerrarán sus puertas.
El responsable del aeropuerto de Lapperanta señala los grandes problemas que traerá el quedarse sin un aeropuerto. “Sin tráfico aéreo, la gente tardará un día más en llegar a cualquier parte desde y hacia aquí. La conexión aérea es muy importante a la hora de que las nuevas compañías se decidan a abrir sus negocios aquí.”
Los vuelos de Helsinki a Mikkeli acabaron hace unos años. Varkaus también se ha caido de las rutas de vuelos domésticas, y Savonlinna está agarrada a un clavo ardiendo. Con algnos aeropuertos el Ministerio de Transporte planea darles subsidios conjutamente con el ayuntamiento de la ciudad. El número de pasajeros que pasan por Jyväskylä también cae, y la cámara de comercio local teme recortes en el número de vuelos diarios. Y hay aún 7 aeropuertos con menos vida que el de Jyväskylä en Finlandia.
El número de pasajeros domésticos de Finnair ha caído durante la última década más de un 25%, tendencia que continúa, ya que el Grupo Finnair está reduciendo la oferta de vuelos domésticos cerca de un 15% por año. La baja demanda combinada con los costes han hecho que muchas rutas no sean rentables para Finnair.
Cosa mala, como digo, para los turistas que van a Finlandia. Por mi parte y por la de la mayoría que fuimos a Joensuu, cogimos el tren por ser un medio más barato, pero entre la espera y las 5 horas de trayecto que hay entre Helsinki y Joensuu, el tema puede ser dramático. Tal y como dicen en el artículo, esto puede traer problemas a las compañías que residen en esos lugares, por tanto a su rentabilidad, por tanto a la gente que trabaja para ellas, por tanto a las familias…
En fin, quizá me he puesto un poco catastrofista, pero es una pena que un país como Finlandia no tenga muchos aeropuertos para que la gente se mueva. Esperemos que compañías de Low Cost se establezcan en ese espacio, porque si no consiguen ser competitivos con otros transportes mucho más incómodos y que llevan más tiempo, Finlandia verá reducida su capacidad de comunicaciones. Otro sistema sería establecer compañías Low Cost que vuelen de otros países. El aeropuerto de Tampere está revitalizado (y es una alternativa al de Vantaa) porque allí va RyanAir. También quizá, y sólo quizá, el precio abusivo por norma general de los billetes de Finnair tenga algo que ver.
¿Qué opinais vosotros del tema de ver reducidas las posibilidades para volar a Finlandia? Ahora los trayectos por el país seran aún más largos. [Fuente: Big in Finland]

 

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[Foto extraída de railtravelcenter]

Al norte de Finlandia se encuentra la región de la Laponia finlandesa. Pese a su escasa densidad poblacional, que representa el 3.6% de la población del país, no debemos dejar engañarnos. Su peculiar realidad cultural y geográfica hacen de ella uno de los parajes occidentales más exóticos y sorprendentes.

Sus habitantes constituyen una de las más antiguas civilizaciones, Los Sami. De espíritu nómada, en la actualidad gozan de un reconocimiento oficial de sus tradiciones y lengua, al punto de poseer un parlamento propio, el Consejo Nórdico Sami. Su economía se basa especialmente de la artesanía, la cría del reno, caza y pesca.

La capital de la región es la ciudad de Rovaniemi, considerada la puerta de Laponia. Es una ciudad universitaria que alberga la universidad más septentrional de la Unión Europea. Si bien desperdigados por toda Laponia encontramos lagos de extraordinaria belleza, a sólo 50 km. al norte de Rovaniemi veremos el lago Perunkajärvi, el más visitado por los turistas.

Entre las otras ciudades importantes tenemos a Kemijärvi en donde encontramos la última estación de tren que lleva pasajeros hasta Helsinki. Tornio alberga una de las más antiguas construcciones que sobrevivió a la segunda guerra mundial: una iglesia de madera del siglo XVII. Y Kemi, a orillas del Mar Báltico, que posee un impresionante templo luterano de inicios del siglo XX, y es famoso por construir anualmente el castillo de nieve más grande del mundo y poseer el rompehielos Sampo, el único que transporta pasajeros. Después de éstas, no existen poblaciones que supere el puñado de casas.

Sin embargo el principal atractivo de Laponia son sus paisajes naturales. Contiene varios parques naturales, como el Urho Kekkonen, uno de los mayores del país, lindante con la frontera rusa, o el Lemmenjoki, atravesado por el río del mismo nombre, en el que podemos encontrar buscadores de oro, una de las aficiones de los lugareños.

Según la estación del año, la región nos regala sorprendentes fenómenos naturales. En invierno, cuya temperatura pueden llegar hasta los menos 30º, podemos ser testigos de las auroras boreales, conocidas como “fuegos de zorro”. Las creencias nos dicen que son los lobos de la zona quienes crean estas luminosidades en las noches laponas al mover con furia sus colas blancas. Otro fenómeno en el cielo, esta vez en sus tibios veranos, es el conocido como el sol de media noche: un sol que nunca desaparece y que juega con los espectadores al descender y antes de ocultarse volver a salir.

No puede perderse el visitante el canto lapón, conocido como “yoik”, que no necesita más instrumentos que la laringe; y si se va con niños, obligada es una visita a la residencia oficial de Papá Noel, en Rovaniemi.

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[Foto extraída de Iberimage.]

Sin duda, “sauna” es la palabra finlandesa más extendida alrededor del mundo. No en vano, para los 5.1 millones de habitantes de dicho país existen 1.7 millones de saunas, una por cada tres finlandeses. Éstos, desde tiempos muy remotos, al habitar en un entorno climático hostil por sus bajas temperaturas, se vieron en la necesidad de calentar sus viviendas, y revitalizar los tejidos a través de la generación de calor y vapor.

La “sauna finlandesa” es, pues, un baño de aire caliente y seco que se toma en habitaciones de madera que poseen una estufa que contiene maderas aromáticas y, sobre ellas, piedras que al contacto con el agua sueltan vapor.

La temperatura ideal para tomar una sauna es de 90º o 100º. Debe tomarse en dos periodos de no más de 15 minutos, entre los que debe intercalarse duchas frías o inmersiones en piscinas o lagos helados. Se finaliza el proceso un una ducha fría con jabón. El vapor de las piedras y las altas temperaturas purifican la piel, la tonifican y relajan el cuerpo. Por lo que no es de extrañar que desde un inicio se convirtiera en un rito de limpieza espiritual y físico.

La palabra “sauna” existía en el vocabulario de los antiguos fineses que creían que el vapor que emanaban las piedras era el espíritu del sauna llamado Löyly. Al principio el rito consistía en el calentamiento de las piedras y el baño ocasional de vapor en cubiertas similares a las de los indios americanos.

Se tienen evidencias de la existencia en Finlandia de saunas de madera que datan del siglo V: cabañas de una sola habitación donde se cocinaba y tomaba la sauna. Es hasta el siglo XI cuando se separan las habitaciones y se dedica una para la cocina y otra para el rito y la vida diaria. En el XIX aparecen las saunas cerradas de ladrillo, más seguras que las anteriores que eran abiertas y corrían el riesgo de incendiarse. Esto facilitó la difusión del sauna hasta lugares hasta entonces impensables. En el siglo XX, con el crecimiento de los núcleos urbanos, se crean las saunas de uso comunitario en los edificios y las saunas públicas en las que además se ofrecían servicios de masajes, lavadoras y piscinas. Con la llegada de la estufa eléctrica la difusión de la costumbre fue total. Ahora, se suele construir la sauna propia junto al cuarto de baño.

Ser invitado por un finlandés a desnudarse y tomar una sauna debe ser considerado un honor y no debe sorprender. Pero si no se tiene esta suerte, existen algunas saunas públicas en lugares realmente bellos como en Tampere a orillas de los lagos Näsijärvi y Pyhäjärvi.

Finlandia: Zona sur

octubre 19, 2007

La zona sur de Finlandia, al ser el área más poblada y rica del país, contiene los grupos urbanos más grandes y ofrece mayor atractivo al visitante que busca un turismo más activo. La mayor ventaja de visitar esta zona es que, además del valor cultural, histórico y de ocio que ofrece, podemos combinarlos con las ventajas de estar en una de zonas más bellas del país.

Los archipiélagos del sur y el paisaje típicamente finlandés que encontramos al sur-este del país en ciudades como Kouvola y su Parque Nacional de Repovesi, son zonas de destacado atractivo. También al este encontraremos ciudades como Hamina y su antiguo círculo militar, y Kotka con la impresionante cabaña de pesca imperial de los zares.

Al extremo sur-oeste encontramos la ciudad de Turku, la más antigua del país y antigua capital, que posee el edificio histórico más destacado, el castillo de Turku, construido en el siglo XIII. Del mismo siglo es la catedral de Turku, santuario nacional de la iglesia evangélica-luterana finlandesa. Numerosos proyectos arquitectónicos han transformado la ciudad al punto de que la destacada Luostarinmaki es la única zona que se conserva con antiguas construcciones habitables que datan del siglo XVIII. Cabe destacar que esta ciudad alberga numerosos museos y otros centros de ocio.

El área metropolitana de Helsinki la componen, además de la propia Helsinki, otras tres ciudades: Vantaa, Espoo y Kauniainen.

Vantaa es la cuarta ciudad más grande del país con 187000 habitantes. El reciente crecimiento poblacional de la ciudad que hace 50 años tenía 15000 habitantes se debe a que ha pasado a ser un importante lugar de negocios. Sus edificios lo manifiestan: productos impresionantes de los famosos arquitectos finlandeses. El ser un importante lugar de negocios la ha convertido en un atractivo lugar para trabajar por lo que no es de extrañar la gran cantidad de jóvenes que se han establecido en dicho lugar.

Por su parte Espoo, que se encuentra al oeste de Helsinki y Vantaa, constituye la tercera ciudad más grande del país. Vivió un crecimiento similar al de Vantaa dado su cercanía a Helsinski. Sin embargo una de sus principales preocupaciones ha sido el de preservar la naturaleza, que la ha llevado al construcción de pequeños núcleos urbanos separados de bosques y áreas verdes.; lo que le da un especial atractivo. Espoo, alberga la Universidad Politécnica de Helsinki y diversos institutos de investigación, es una ciudad joven y por lo tanto llena de vida.

Si visita el sur de Finlandia con niños, no deje de visitar la costera ciudad de Naantali y su parque temático “El Mundo de los Mumin”, seres fantásticos que ocupan un lugar destacado en el imaginario infantil finlandés.

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[Fotos extraídas de loximann.]