Las Líneas de Nazca son más de 30 geoglifos de diferentes tamaños –el más grande mide 185 metros y el más pequeño encontrado hasta hoy mide 3 metros de diámetro. Estos sorprendentes dibujos se encuentran regados en una extensión de terreno de casi 50 Km. de largo por 15 de ancho, que se conoce como las Pampas de Nazca.

Las Pampas de Nazca son concideradas en la actualidad Patrimonio Cultural de la Humanidad por la UNESCO y la conforman cuatro pampas: la pampa Palpa, Socos, Nazca e Ingenio, localizadas entre los kilómetros 419 y 465 de la carretera Panamericana Sur.

Las sorprendentes obras que guarda sólo pueden ser observadas desde 1500 pies de altitud. Es entonces cuando Las Pampas de Nazca se nos antojan como un inmenso tablero lleno de líneas rectas, anchas, angostas y de diferentes longitudes, que se cruzan de diversa manera y atraviesan un inmenso cuadrilátero a modo de una red de pesca gigantesca; en medio de estos dibujos geométricos intrigantes, veremos las populares figuras antropomórficas, zoomórficas y fitomórficas que dan que hablar en todo el mundo.

A estas alturas una de tantas preguntas que invadirán nuestra cabeza será: ¿Cómo es posible que estas imágenes se conserven intactas e imprecederas con el paso de los siglos, teniendo en cuenta que los más recientes estudios datan las líneas más antiguas al rededor del siglo V a. C.?

Para empezar, la región favorece su mantenimiento ya que es una de las más secas del mundo, con un promedio de lluvia de media hora cada dos años. La perenne visibilidad de los geoglifos se debe a que el suelo está conformado por dos capas: una superior de un color marrón-verduzco proporcionado por sus pequeñas piedras y con niveles de yeso que, gracias al rocío de la mañana, se endura; bajo esta capa se encuentra otra capa más bien amarillenta, que es la que resalta sus trazos. Las Líneas de Nazca son, pues, ligeras hendiduras en el suelo de no más de 30 centímetros de profundidad, favorecidas por la ínfima lluvia y humedad de la zona. Además, otro factor importante que beneficia el asombroso fenómeno de perduración de las obras más famosas de los Nazcas es que el movimiento del aire disminuye de a pocos centímetros del suelo, formando un colchón de aire caliente que proteje las figuras de los fuertes vientos.

 

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Su misterio

* Foto de Markotepek, usuario Woophy.

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Las líneas de Nazca fueron descubiertas por el científico Paul Kosok el año 1936, quien guiado por rumores de la existencia de misteriosas líneas en el desierto en la zona sur cercana a Lima -rumores que por cierto a ningún arqueólogo hasta entonces había interesado ya que la atención la centraban los grandes monumentos incaicos o pre-incaicos, las ciudadelas y fortalezas-, comenzó a recorrer las líneas, a limpiarlas, a trabajar a escala hasta que descubrió en sus bocetos y apuntes el dibujo de un pájaro en pleno vuelo. A partir de entonces se dedicó al estudio de lo que él entendía como el Libro de Astronomía más grande del Mundo.

Su alumna, Maria Reiche, continuó la labor de su maestro cuando éste volvió a su país, estudiando, limpiando con esmero y dedicación las líneas, descubriendo más dibujos, dando su vida a desvelar el misterio de una de las obras más bellas y enigmáticas que ha realizado el hombre.

Fue ella quien llegó a la conclusión de que se trataría de un calendario astronómico gigante que marcaría las estaciones del año y otros acontecimientos ligados a actividades agricólas de producción.

Sin embargo, lo impactante de la magnífica obra de geometría y astronomía de los Nazcas ha inspirado hipótesis más extravagantes, como la de Von Daniken, quien en su libro “La respuesta de los Dioses”, afirma que serían pistas de orientación y aterrizaje para naves extraterrestres.

 

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Hace aproximadamente 3800 años que en México existen cultos dedicados a la celebración del día de los muertos. Hay evidencias de que desde milenios en las celebraciones de este tipo ya se utilizaban ofrendas de objetos de cerámica y alimentos. La cantidad de estos objetos nos da una idea de la importancia de la celebración. Además de la continuidad del pueblo mexicano por seguir la tradición hasta nuestros días.

En el calendario Mexicá existían dos meses dedicados a las festividades de los muertos. El primero de ellos era el noveno mes y era la conocida como fiesta de los muertecitos, es decir, de los niños muertos. El segundo o décimo mes se dedicaba a los muertos grandes o adultos y era la entendida como gran fiesta de los difuntos, festividad en la que se sacrificaban a varios hombres, dándole a la celebración gran pompa, solemnidad y relevancia.

En la actualidad, el día 1ero de noviembre es dedicado a celebrar y recibir las almas de los niños o “angelitos” fallecidos y el día 2 de noviembre es dedicado a recibir las almas de los muertos adultos o grandes. En algunos lugares se dice que el 28 de octubre es el Día de los “Matados” o sea de aquellos muertos en accidentes o asesinados y que el día 30 de octubre llegan las almas de los niños que murieron que no fueron bautizados y que se les llama LIMBOS.

El festival que se convirtió en el Día de Muertos era conmemorado el noveno mes del calendario solar azteca, cerca del inicio de agosto, y era celebrado durante un mes completo. Las festividades eran presididas por la diosa Mictecacíhuatl, conocida como la “Dama de la Muerte”, esposa de Mictlantecuhtli, Señor de la tierra de los muertos.

[Fuente Prensa San Diego.]

          • D�a de los muertos

Visitar México representa encontrarse con una sociedad cordial y amable con el extranjero llena de vitalidad que la hace festejar casi todos los aspectos de la vida. Al ser un país tan extenso, numerosos grupos étnicos y culturales, la mayoría de ellos ancestrales conviven y se mezclan en las grandes ciudades, lo que ofrece una variedad de tipos de celebraciones capaz de satisfacer los intereses y la curiosidad de cada visitante. Recientemente se han registrado 5083 fiestas populares anuales en todo el territorio del país.

Uno de los motivos principales de sus festividades es el religioso, que mezcla el cristianismo con tradiciones pre-hispánicas. Un ejemplo es la fiesta dedicada a la Virgen de Guadalupe, “La Morenita”, 12 de Diciembre, en la que se puede ser testigo de peregrinaciones multitudinarias de fieles de todo México.

Sin embargo, un aspecto que llama la atención es la vinculación de la tradición gastronómica con las creencias religiosas. Todas sus festividades cristianas son acompañadas de platos típicos, muchos de ellos indígenas. Así pues, en “Las Posadas” navideñas, que son fiestas comunitarias que duran 9 días, del 16 al 24 de Diciembre, y la Noche Buena se puede disfrutar de la llamada “cocina navideña”, caprichosos manjares preparados por los frutos típicos; todo acompañado de cantos, letanías y juegos de piñatas.

El Día de los Muertos se celebra el 1 y 2 de Noviembre y es quizá la fiesta más curiosa. La cultura mexicana al celebrar la vida no deja de celebrar la muerte, reserva un día del calendario a festejar a sus seres queridos que ya no están con ellos. Los agasajan con comida: el famoso “pan de muerto”, platos y bebidas, además de llevarles música, bailar y recitarles las famosas “calaveras”, poemas divertidos en donde se ironiza con la muerte que acecha a los aún vivos.

Otro tipo de celebraciones son las que festejan el orgullo nacional. En el DF, el 5 de Mayo, se escenifica la Batalla de Puebla. Los habitantes de El Peñón, se disfrazan de soldados mexicanos, del heroico regimiento de indígenas, que lograron expulsar a los franceses, también representados. Del mismo modo, en la Plaza de las Tres Culturas se conmemora la defensa de México por el pueblo Azteca, danzantes, músicos con trajes típicos, se reúnen en un festejo que dura hasta media noche. Así mismo es imperdible la celebración que recuerda el inicio de independencia. El 15 de Septiembre, tras dos días de festejos, miles de personas salen a las calles del Zócalo, llena de mariachis y bandas musicales, vendedores de comida y “antojitos” hasta que a las once de la noche el presidente de turno repite “El Grito”, la famosa arenga que el Padre Hidalgo pronunció en Dolores.

                • México. D�a de los muertos.