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Hay páginas que te plantean incluso cambiar de residencia. Es lo que me pasó cuando me topé por casualidad con el blog Viajes a Escocia. Poco a poco leyendo algunos de sus post, me fui cuestionando una posibilidad: ¿y si me mudo a Edimburgo?

La “Guía para vivir y viajar en Escocia” cumple muy bien su objetivo. No sólo hace de guía turística, muestra fotos, tips y la belleza del país y sus ciudades. Sino que además proporciona muy buena información para aquellos que desean pasar una temporada o establecerse. Dudas del tipo: – ¿Es fácil trabajar en Escocia? – ¿Cómo sacar el permiso de trabajo? – ¿Cómo y dónde inscribirse al paro o a las bolsas de trabajo? – ¿Cómo abrir una cuenta bancaria?, etc., etc. Es decir, valiosa información para gente que por ejemplo desea ir a aprender inglés y trabajar al mismo tiempo o simplemente mudarse.

Felicidades amigos. Y ánimo. Sígan adelante con su proyecto.

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Hace aproximadamente 3800 años que en México existen cultos dedicados a la celebración del día de los muertos. Hay evidencias de que desde milenios en las celebraciones de este tipo ya se utilizaban ofrendas de objetos de cerámica y alimentos. La cantidad de estos objetos nos da una idea de la importancia de la celebración. Además de la continuidad del pueblo mexicano por seguir la tradición hasta nuestros días.

En el calendario Mexicá existían dos meses dedicados a las festividades de los muertos. El primero de ellos era el noveno mes y era la conocida como fiesta de los muertecitos, es decir, de los niños muertos. El segundo o décimo mes se dedicaba a los muertos grandes o adultos y era la entendida como gran fiesta de los difuntos, festividad en la que se sacrificaban a varios hombres, dándole a la celebración gran pompa, solemnidad y relevancia.

En la actualidad, el día 1ero de noviembre es dedicado a celebrar y recibir las almas de los niños o “angelitos” fallecidos y el día 2 de noviembre es dedicado a recibir las almas de los muertos adultos o grandes. En algunos lugares se dice que el 28 de octubre es el Día de los “Matados” o sea de aquellos muertos en accidentes o asesinados y que el día 30 de octubre llegan las almas de los niños que murieron que no fueron bautizados y que se les llama LIMBOS.

El festival que se convirtió en el Día de Muertos era conmemorado el noveno mes del calendario solar azteca, cerca del inicio de agosto, y era celebrado durante un mes completo. Las festividades eran presididas por la diosa Mictecacíhuatl, conocida como la “Dama de la Muerte”, esposa de Mictlantecuhtli, Señor de la tierra de los muertos.

[Fuente Prensa San Diego.]

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[Foto extraída de Blogvecindad.]

La conservación de los muertos está intrínsecamente ligada a la creencia de la existencia de vida más allá de la muerte; y es quizá una de la primeras manifestaciones de humanidad, el primer paso a la civilización. Por eso todas las sociedades desde hace milenios conservan y respetan los cuerpos de sus difuntos. Lo contrario se entiende como principio de barbarie.
Pero en el siglo XXI, no son muchas cultura o pueblos que celebran de una forma tan pintoresca a los muertos como la sociedad mexicana.

El Día de los Muertos se celebra el 1 y 2 de Noviembre y es quizá la fiesta más curiosa del calendario festivo mexicano. El primer día es dedicado a los “muertecitos” o muertos pequeños y el segundo a los muertos adultos.

La cultura mexicana al celebrar la vida no deja de celebrar la muerte, reserva un día del calendario a festejar a sus seres queridos que ya no están con ellos. Los agasajan con comida: el famoso “pan de muerto”, platos y bebidas, además de llevarles música, bailar y recitarles las famosas “calaveras”, poemas divertidos en donde se ironiza con la muerte que acecha a los aún vivos.

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[Foto extraída del portal Rogers High School.]

Uno de los aspectos más característicos de la fiesta es la elaboración de altares y sus ofrendas. Las familias preparan con anticipación los altares que llenan de alimentos, bebidas, juguetes y demás que hacen de ofrendas para agasajar a los muertos. Así, el 31 preparan el altar de los niños y el 1 el altar de los adultos. Del mismo modo diferencian bien a quiénes van dedicados: en el altar de los niños no se coloca alimentos picantes ni alcohol, por ejemplo. Los objetos que se utilizan tienen que ser nuevos y sólo después de utilizado pos los difuntos es que la familia podrá utilizarlos. Son objetos de uso cotidiano que se colocan sobre una mesa cubierta de hermosos tapetes y adornada con flores y candelabros (de colores claros para los niños y oscuros para los adultos). La comida tiene que haber sido del gusto del difunto y en las usuales destacan: el mole, tamales, calabazas en tacha, pasta de camote, arroz con leche, chocolate, atole, “gordas” (tortilla gruesa) de maíz, tortillas, calaveras de azúcar, panes de muerto (unos panecillos pequeños con forma de galletas que toman diversas formas y tamaño según la región. También suele colocarse sal y azúcar, y vasos de agua (en especial “agua bendita”) ya que se piensa que los muertos en su viaje del más allá llegan sedientos.

La creencia popular dice que en esos días, los difuntos vienen a visitar a los vivos, y toman de las ofrendas su aroma y su esencia. Por eso, al levantar los altares, los días 2 y 3 de Noviembre, los familiares finalmente se reparten la comida que saboreó su peculiar vistante.

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[Foto extraída de El cáliz Azul.]

          • D�a de los muertos

Visitar México representa encontrarse con una sociedad cordial y amable con el extranjero llena de vitalidad que la hace festejar casi todos los aspectos de la vida. Al ser un país tan extenso, numerosos grupos étnicos y culturales, la mayoría de ellos ancestrales conviven y se mezclan en las grandes ciudades, lo que ofrece una variedad de tipos de celebraciones capaz de satisfacer los intereses y la curiosidad de cada visitante. Recientemente se han registrado 5083 fiestas populares anuales en todo el territorio del país.

Uno de los motivos principales de sus festividades es el religioso, que mezcla el cristianismo con tradiciones pre-hispánicas. Un ejemplo es la fiesta dedicada a la Virgen de Guadalupe, “La Morenita”, 12 de Diciembre, en la que se puede ser testigo de peregrinaciones multitudinarias de fieles de todo México.

Sin embargo, un aspecto que llama la atención es la vinculación de la tradición gastronómica con las creencias religiosas. Todas sus festividades cristianas son acompañadas de platos típicos, muchos de ellos indígenas. Así pues, en “Las Posadas” navideñas, que son fiestas comunitarias que duran 9 días, del 16 al 24 de Diciembre, y la Noche Buena se puede disfrutar de la llamada “cocina navideña”, caprichosos manjares preparados por los frutos típicos; todo acompañado de cantos, letanías y juegos de piñatas.

El Día de los Muertos se celebra el 1 y 2 de Noviembre y es quizá la fiesta más curiosa. La cultura mexicana al celebrar la vida no deja de celebrar la muerte, reserva un día del calendario a festejar a sus seres queridos que ya no están con ellos. Los agasajan con comida: el famoso “pan de muerto”, platos y bebidas, además de llevarles música, bailar y recitarles las famosas “calaveras”, poemas divertidos en donde se ironiza con la muerte que acecha a los aún vivos.

Otro tipo de celebraciones son las que festejan el orgullo nacional. En el DF, el 5 de Mayo, se escenifica la Batalla de Puebla. Los habitantes de El Peñón, se disfrazan de soldados mexicanos, del heroico regimiento de indígenas, que lograron expulsar a los franceses, también representados. Del mismo modo, en la Plaza de las Tres Culturas se conmemora la defensa de México por el pueblo Azteca, danzantes, músicos con trajes típicos, se reúnen en un festejo que dura hasta media noche. Así mismo es imperdible la celebración que recuerda el inicio de independencia. El 15 de Septiembre, tras dos días de festejos, miles de personas salen a las calles del Zócalo, llena de mariachis y bandas musicales, vendedores de comida y “antojitos” hasta que a las once de la noche el presidente de turno repite “El Grito”, la famosa arenga que el Padre Hidalgo pronunció en Dolores.

                • México. D�a de los muertos.