Alt Camp – Tarragona

abril 11, 2008

La comarca catalana de Alt Camp se encuentra ubicada en la provincia de Tarragona, entre el Anoia y la Conca de Barberà, por el norte; el Baix Penedès y el Alt Penedès en el este; y el Baix Camp y el Tarragonès, por el sur. Centrada alrededor de Valls, constituye el extremo nororiental del Camp de Tarragona, y comprende las tierras altas del bloque del Gaià, y las últimas estribaciones de las montañas de Prades, que la separan de la Conca de Barberà.

La mayor parte de la comarca está formada por la planicie que comparte hacia el sur con las otras comarcas del Camp de Tarragona, sin embargo, al norte de la comarca se haya un semicírculo montañoso que forma parte de la Cordillera Prelitoral Catalana. Es precisamente esta cadena de montañas la que protege la climatología de la zona de las influencias climáticas de la Depresión Central, dominando más bien el clima cálido y templado mediterráneo al que se abre con su llano abierto. Como resultado tenemos su clima suave, con diferencias moderadas entre las diferentes estaciones del año y una temperatura media anual que oscila entre los 14 °C y 16 °C. La diferencia entre estaciones es ligera y posee una variación de unos 15 grados entre invierno y verano.

Alt Camp posee varios espacios de protección especial por su valor geográfico y natural, estos son: son: las Muntanyes de Prades, Tossal Gros de Miramar, el Sistema Prelitoral Central, El Montmell-Marmellar y Riu Gaià-Albereda de Santes Creus. Por lo que no es de extrañar que uno de los principales atractivos turísticos de la comarca sea el del turismo de caminatas.

El hecho de formar parte de la Ruta del Cister, ruta que enlaza diversos monumentos arquitectónicos de la orden religiosa cisterciense, abre la puerta al turismo cultural con unos de los monumentos más representativos de la orden y de la comarca: el Monasterio de Santes Creus, que se levanta en un valle recorto, cerca del río Gaià, en un armonioso paraje en el que alternan las alamedas y los avellanos junto al río, con campos de viña y de almendros rodeados de olivos donde el valle se abre, con rodales de bosque, en un paisaje claramente mediterráneo. El visitante de la zona tiene como visita obligada la del Monasterio, en donde podrá descubrir los secretos de una de las órdenes más influyentes desde la Edad Media en la vida religiosa y cultural del mundo occidental.

Asimismo, además de los gratos paseos por la orografía suave de la comarca, es necesario vivir su cultura, por ejemplo, con dos de sus más importantes señas de identidad que le son fundamentales: los Castells o torres humanas que se elevan simbólicamente hacia el cielo ya representan la unión y fuerza del pueblo catalán y, en los que se refiere a su cultura gastronómica, los Calçots, delicioso plato más que típico de la cocina catalana, que consta de cebolla y salsa.

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El Monasterio de Santes Creus

La tradición

* Fotos extraídas de Wikipedia.

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ciudad_rodrigo_escudo.jpgEn Salamanca, en el corazón de Castilla y León, a sólo 20 kilómetros de la frontera con Portugal, se levantan las murallas que encierran y protegen a Cuidad Rodrigo.
Su situación privilegiada la ha hecho vivir activamente la historia y los acontecimientos que desde su fundación tuvieron lugar en la región. Así, pues, no debe extrañar descubrir testimonios culturales e históricos de lo más diversos, desde vestigios pre-históricos como dólmenes o grabados rupestres en cuevas hasta los más recientes testimonios que sus muros aún conservan las huellas de la Guerra de Independencia contra Napoleón a inicios del siglo XIX.
El hecho de limitar con Portugal ha marcado su historia. En medio de los devaneos fronterizos, fue defendida tanto por caballeros portugueses o castellanos hasta que Isabel de Castilla, en el siglo XV, la ganó para su territorio y convirtió a Ciudad Rodrigo en uno de los tres puntos fuertes que custodiaban sus fronteras. Fruto de esto es la fortificación de la ciudad y su estructuración básicamente defensiva. Su posición geográfica, también, en el siglo XVI, dotó a la ciudad de una importante influencia de la comunidad de judía que había convertido Ciudad Rodrigo en punto clave en su ruta de hacia el exilio.
El visitante, al adentrarse en sus callejuelas medievales, podrá ser testigo de excepción de uno de los principales conjuntos histórico artísticos del oeste castellano. La ciudad guarda innumerables y destacados inmuebles declarados BIC (Bien de Interés Cultural), como el Castillo de Enrique II de Castilla, mandado construir por el rey Enrique II Trastámara en 1372, o su Catedral de Santa María de estilo románico-gótico, sus 2 kilómetros de murallas del siglo XII que protegen la ciudad, el Palacio neo-gótico de la Marquesa de Cartago, la Casa del Primer Marqués de Cerralbo, en la Plaza Mayor, que data del siglo XVI, y su misma Capilla, el Ayuntamiento, entre tantos otros edificios concentrados todos en un mismo lugar, que harán de nuestra visita un acierto.
De otro lado, la riqueza gastronómica de la zona harán las delicias de los que aprecian la comida tradicional. No se debe pasar por Ciudad Rodrigo sin probar su farinato, un embutido elaborado con miga de pan, grasa de cerdo, pimentón y especias, sus patatas meneás, su chanfaina y su hornazo. En cuanto a postres, destacan su bollo maimón, pastel típico, y el repelao.
Si, finalmente, visitas Ciudad Rodrigo no te debe extrañar presenciar alguna de sus numerosas fiestas tradicionales, por ejemplo, la fiesta de San Sebastián, del 20 de Enero, o la de San Blas, del 3 de Febrero, la Charrada en Sábado Santo, el festival más importante de folklore charro, el Lunes de Aguas, el primer lunes después de Pascuas, cuando todos disfrutan del típico hornazo en el campo, el Martes Mayor, el segundo martes de Agosto, cuando Ciudad Rodrigo se convierte a algo parecido a un mercado medieval, o la Feria del Teatro, en la última semana de Agosto. Aunque su fiesta principal sea la Fiesta o Carnaval del Toro, antes de Cuaresma, encierros a caballo, a pie, corridas, capeas, etc., en una fiesta de la que se tiene testimonio desde el siglo XV.

Visita Ciudad Rodrigo y sumérgete en su cultura.

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* Foto de Reino de León, usuario Panoramio.

Las Líneas de Nazca son más de 30 geoglifos de diferentes tamaños –el más grande mide 185 metros y el más pequeño encontrado hasta hoy mide 3 metros de diámetro. Estos sorprendentes dibujos se encuentran regados en una extensión de terreno de casi 50 Km. de largo por 15 de ancho, que se conoce como las Pampas de Nazca.

Las Pampas de Nazca son concideradas en la actualidad Patrimonio Cultural de la Humanidad por la UNESCO y la conforman cuatro pampas: la pampa Palpa, Socos, Nazca e Ingenio, localizadas entre los kilómetros 419 y 465 de la carretera Panamericana Sur.

Las sorprendentes obras que guarda sólo pueden ser observadas desde 1500 pies de altitud. Es entonces cuando Las Pampas de Nazca se nos antojan como un inmenso tablero lleno de líneas rectas, anchas, angostas y de diferentes longitudes, que se cruzan de diversa manera y atraviesan un inmenso cuadrilátero a modo de una red de pesca gigantesca; en medio de estos dibujos geométricos intrigantes, veremos las populares figuras antropomórficas, zoomórficas y fitomórficas que dan que hablar en todo el mundo.

A estas alturas una de tantas preguntas que invadirán nuestra cabeza será: ¿Cómo es posible que estas imágenes se conserven intactas e imprecederas con el paso de los siglos, teniendo en cuenta que los más recientes estudios datan las líneas más antiguas al rededor del siglo V a. C.?

Para empezar, la región favorece su mantenimiento ya que es una de las más secas del mundo, con un promedio de lluvia de media hora cada dos años. La perenne visibilidad de los geoglifos se debe a que el suelo está conformado por dos capas: una superior de un color marrón-verduzco proporcionado por sus pequeñas piedras y con niveles de yeso que, gracias al rocío de la mañana, se endura; bajo esta capa se encuentra otra capa más bien amarillenta, que es la que resalta sus trazos. Las Líneas de Nazca son, pues, ligeras hendiduras en el suelo de no más de 30 centímetros de profundidad, favorecidas por la ínfima lluvia y humedad de la zona. Además, otro factor importante que beneficia el asombroso fenómeno de perduración de las obras más famosas de los Nazcas es que el movimiento del aire disminuye de a pocos centímetros del suelo, formando un colchón de aire caliente que proteje las figuras de los fuertes vientos.

 

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Su misterio

* Foto de Markotepek, usuario Woophy.

 

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Las líneas de Nazca fueron descubiertas por el científico Paul Kosok el año 1936, quien guiado por rumores de la existencia de misteriosas líneas en el desierto en la zona sur cercana a Lima -rumores que por cierto a ningún arqueólogo hasta entonces había interesado ya que la atención la centraban los grandes monumentos incaicos o pre-incaicos, las ciudadelas y fortalezas-, comenzó a recorrer las líneas, a limpiarlas, a trabajar a escala hasta que descubrió en sus bocetos y apuntes el dibujo de un pájaro en pleno vuelo. A partir de entonces se dedicó al estudio de lo que él entendía como el Libro de Astronomía más grande del Mundo.

Su alumna, Maria Reiche, continuó la labor de su maestro cuando éste volvió a su país, estudiando, limpiando con esmero y dedicación las líneas, descubriendo más dibujos, dando su vida a desvelar el misterio de una de las obras más bellas y enigmáticas que ha realizado el hombre.

Fue ella quien llegó a la conclusión de que se trataría de un calendario astronómico gigante que marcaría las estaciones del año y otros acontecimientos ligados a actividades agricólas de producción.

Sin embargo, lo impactante de la magnífica obra de geometría y astronomía de los Nazcas ha inspirado hipótesis más extravagantes, como la de Von Daniken, quien en su libro “La respuesta de los Dioses”, afirma que serían pistas de orientación y aterrizaje para naves extraterrestres.

 

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Hay páginas que te plantean incluso cambiar de residencia. Es lo que me pasó cuando me topé por casualidad con el blog Viajes a Escocia. Poco a poco leyendo algunos de sus post, me fui cuestionando una posibilidad: ¿y si me mudo a Edimburgo?

La “Guía para vivir y viajar en Escocia” cumple muy bien su objetivo. No sólo hace de guía turística, muestra fotos, tips y la belleza del país y sus ciudades. Sino que además proporciona muy buena información para aquellos que desean pasar una temporada o establecerse. Dudas del tipo: – ¿Es fácil trabajar en Escocia? – ¿Cómo sacar el permiso de trabajo? – ¿Cómo y dónde inscribirse al paro o a las bolsas de trabajo? – ¿Cómo abrir una cuenta bancaria?, etc., etc. Es decir, valiosa información para gente que por ejemplo desea ir a aprender inglés y trabajar al mismo tiempo o simplemente mudarse.

Felicidades amigos. Y ánimo. Sígan adelante con su proyecto.

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Hace aproximadamente 3800 años que en México existen cultos dedicados a la celebración del día de los muertos. Hay evidencias de que desde milenios en las celebraciones de este tipo ya se utilizaban ofrendas de objetos de cerámica y alimentos. La cantidad de estos objetos nos da una idea de la importancia de la celebración. Además de la continuidad del pueblo mexicano por seguir la tradición hasta nuestros días.

En el calendario Mexicá existían dos meses dedicados a las festividades de los muertos. El primero de ellos era el noveno mes y era la conocida como fiesta de los muertecitos, es decir, de los niños muertos. El segundo o décimo mes se dedicaba a los muertos grandes o adultos y era la entendida como gran fiesta de los difuntos, festividad en la que se sacrificaban a varios hombres, dándole a la celebración gran pompa, solemnidad y relevancia.

En la actualidad, el día 1ero de noviembre es dedicado a celebrar y recibir las almas de los niños o “angelitos” fallecidos y el día 2 de noviembre es dedicado a recibir las almas de los muertos adultos o grandes. En algunos lugares se dice que el 28 de octubre es el Día de los “Matados” o sea de aquellos muertos en accidentes o asesinados y que el día 30 de octubre llegan las almas de los niños que murieron que no fueron bautizados y que se les llama LIMBOS.

El festival que se convirtió en el Día de Muertos era conmemorado el noveno mes del calendario solar azteca, cerca del inicio de agosto, y era celebrado durante un mes completo. Las festividades eran presididas por la diosa Mictecacíhuatl, conocida como la “Dama de la Muerte”, esposa de Mictlantecuhtli, Señor de la tierra de los muertos.

[Fuente Prensa San Diego.]

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[Foto extraída de Blogvecindad.]

La conservación de los muertos está intrínsecamente ligada a la creencia de la existencia de vida más allá de la muerte; y es quizá una de la primeras manifestaciones de humanidad, el primer paso a la civilización. Por eso todas las sociedades desde hace milenios conservan y respetan los cuerpos de sus difuntos. Lo contrario se entiende como principio de barbarie.
Pero en el siglo XXI, no son muchas cultura o pueblos que celebran de una forma tan pintoresca a los muertos como la sociedad mexicana.

El Día de los Muertos se celebra el 1 y 2 de Noviembre y es quizá la fiesta más curiosa del calendario festivo mexicano. El primer día es dedicado a los “muertecitos” o muertos pequeños y el segundo a los muertos adultos.

La cultura mexicana al celebrar la vida no deja de celebrar la muerte, reserva un día del calendario a festejar a sus seres queridos que ya no están con ellos. Los agasajan con comida: el famoso “pan de muerto”, platos y bebidas, además de llevarles música, bailar y recitarles las famosas “calaveras”, poemas divertidos en donde se ironiza con la muerte que acecha a los aún vivos.

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[Foto extraída del portal Rogers High School.]

Uno de los aspectos más característicos de la fiesta es la elaboración de altares y sus ofrendas. Las familias preparan con anticipación los altares que llenan de alimentos, bebidas, juguetes y demás que hacen de ofrendas para agasajar a los muertos. Así, el 31 preparan el altar de los niños y el 1 el altar de los adultos. Del mismo modo diferencian bien a quiénes van dedicados: en el altar de los niños no se coloca alimentos picantes ni alcohol, por ejemplo. Los objetos que se utilizan tienen que ser nuevos y sólo después de utilizado pos los difuntos es que la familia podrá utilizarlos. Son objetos de uso cotidiano que se colocan sobre una mesa cubierta de hermosos tapetes y adornada con flores y candelabros (de colores claros para los niños y oscuros para los adultos). La comida tiene que haber sido del gusto del difunto y en las usuales destacan: el mole, tamales, calabazas en tacha, pasta de camote, arroz con leche, chocolate, atole, “gordas” (tortilla gruesa) de maíz, tortillas, calaveras de azúcar, panes de muerto (unos panecillos pequeños con forma de galletas que toman diversas formas y tamaño según la región. También suele colocarse sal y azúcar, y vasos de agua (en especial “agua bendita”) ya que se piensa que los muertos en su viaje del más allá llegan sedientos.

La creencia popular dice que en esos días, los difuntos vienen a visitar a los vivos, y toman de las ofrendas su aroma y su esencia. Por eso, al levantar los altares, los días 2 y 3 de Noviembre, los familiares finalmente se reparten la comida que saboreó su peculiar vistante.

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[Foto extraída de El cáliz Azul.]